martes, 16 de agosto de 2016

ACTUALIZANDO WIKIPEDIA

Quizás en alguna ocasión y por curiosidad, habéis consultado el nombre de nuestro pueblo en Google. Como suele suceder una de las primeras referencias que aparece es la correspondiente entrada en Wikipedia.
En el caso de Valdetorres de Jarama la información que aparece, aunque aparentemente correcta, es bastante escueta y no ofrece practicamente ningún dato útil o de conocimiento general, a alguien que intente informarse sobre nuestro pueblo.
Así que hemos decidido aportar nuestro granito de arena con algunos de los datos que hemos podido recopilar. En este caso se trata de un breve resumen de la historia de Valdetorres por un lado y de una relación de las fiestas y costumbres más típicas de la localidad.

Os dejamos el enlace a wikipedia

https://es.wikipedia.org/wiki/Valdetorres_de_Jarama

y el texto de ambos temas por si queréis leerlo por aquí directamente:

Historia



1.1 Origen y etimología
Tradicionalmente el origen del topónimo Valdetorres se atribuye a su situación en un valle que estaría dominado por las atalayas construidas entre los siglos IX-X por los musulmanes para vigilar el avance de los reinos cristianos en una zona estratégica que protegía de incursiones a la ciudad de Toledo. La atalaya de El Vellón se divisa claramente desde la localidad.
Otras teorías sostienen que el origen del nombre de la localidad estaría en las turres, pequeñas torres de vigilancia, con las que es posible que contaran las explotaciones agrícolas que existirían en las zonas aledañas al río Jarama a partir del Bajo Imperio romano.

1.2 Primeros asentamientos
La ocupación humana en la localidad se remonta a la Primera Edad del Hierro observándose cierta continuidad en el poblamiento durante la Segunda Edad del Hierro, con asentamientos carpetanos y hasta la ocupación romana.
El surgimiento de estos núcleos de población se vio favorecido por la configuración del río Jarama a su paso por la localidad, ya que cuenta con amplias zonas de vega próximas al curso fluvial, así como numerosos arroyos.

1.3 Época romana
La conocida como villa romana de Valdetorres de Jarama es el principal vestigio de esta época en la localidad. A pesar de esta denominación, los últimos estudios coinciden en identificar el edificio con una “mansio” o albergue donde los viajeros que recorrían las calzadas romanas encontraban alojamiento.
La situación del edificio corrobora esta versión ya que algunos autores sostienen la existencia de una vía secundaria que desde Complutum (Alcalá de Henares) y pasando por Daganzo y Valdetorres se dirigiría a Somosierra1 . En la localidad existe un camino que hoy en día se sigue denominando camino de Alcalá. Por otro lado, también hay autores que sostienen la existencia de una vía que transcurría paralela al río Jarama y que podría confluir con la que llegaba de Complutum, en un lugar próximo al que se encontraba la villa romana de Valdetorres de Jarama. Junto a esta vía existían diversas villas que en algunos casos tuvieron cierta continuidad durante el periodo visigodo y medieval.2
El descubrimiento del edificio tuvo lugar en el año 1977 durante la realización de unas obras en el Camino de Madrid que dejaron al descubierto una escultura representando un tritón. La campaña de excavación que se llevó a cabo de 1978 a 1982 dejó al descubierto la estructura del edificio que presenta una característica planta octogonal.3 Distribuidas en distintas estancias se encontraron unos 125 fragmentos de diversas esculturas de las que han podido identificarse iconográficamente aquellas de más tamaño y mejor conservadas, entre las que se encuentra el citado tritón, un grifo y un sátiro. Junto a las piezas escultóricas aparecieron también fragmentos de marfiles tallados, que tras su estudio pusieron de manifiesto su origen en Egipto pudiendo ser fechados en torno a finales del siglo IV D.c. o primera mitad del siglo V. Estos elementos, junto con los distintos fragmentos de cerámica presentes en el edificio, fijan la cronología del mismo aproximadamente en la época del emperador Constancio (337-361 D.c.), estando en uso al parecer durante un siglo, aunque existen evidencias de su reutilización con otras funciones en época visigoda y posterior.

1.4 La Alta Edad Media
Los distintos registros arqueológicos estudiados hasta el momento muestran que las villas romanas que se situaban en la primera terraza del río Jarama, y que se encontrarían unidas por el denominado Camino de Madrid, experimentaron cierta continuidad de ocupación durante el periodo visigodo y alto medieval.
En la denominada villa romana existen indicios que permiten establecer un cambio de su primigenia función de hospedaje ya que aparecieron restos de un horno junto con numerosos fragmentos de vidrio lo que hace pensar en un uso industrial a pequeña escala. Es posible que en esta época las diversas esculturas que existían en el edificio se trasladaran y acumularan en las estancias donde se produjo su hallazgo. Este cambio en la utilización del edificio coincide también con el expolio de materiales de los muros, reutilizados en construcciones cercanas y en los enterramientos de una mujer y un niño.4
Si bien existen diversos materiales en la zona pertenecientes a época medieval, dada la inestabilidad del periodo tras la ocupación musulmana de la península, es complicado aventurarse a asegurar la existencia de un poblamiento permanente.
Las vías de comunicación de época romana continuaron utilizándose en muchos casos en época árabe y concretamente existen testimonios de que el camino que unía Talamanca con Alcalá de Henares (el actual camino de Alcalá) continúo utilizándose en esa época ya que ambos núcleos de población continuaron siendo centros de referencia durante la ocupación musulmana. Es posible que el uso de este camino permitiera la permanencia de algunos asentamientos en el término de Valdetorres, dada su cercanía a Talamanca. En todo caso sufrirían la destrucción que provocaban las diversas incursiones de los cristianos registradas hasta el momento de la consolidación de la línea de la frontera en Toledo.5
Durante este periodo la única población de importancia de la zona sería Talamanca que se constituye ya en cabecera del resto de núcleos de población de la zona.

1.5 La Baja Edad Media
Probablemente en un momento indeterminado tras la conquista de la ciudad de Toledo en 1085 y la posterior consolidación de la frontera, se produciría la fundación de la localidad de Valdetorres de Jarama en su emplazamiento actual. En las relaciones de Felipe II se dice que “el pueblo ha ido en crecimiento por ser de los más nuevos de esta tierra porque así lo oyeron decir a sus antepasados”.
Si en las anteriores épocas históricas los asentamientos se establecían en las cercanías del río Jarama, en su primera terraza, la ubicación actual se traslada a una zona más elevada en la segunda terraza formada por el dicho curso fluvial. La zona en la que actualmente se encuentra el campo de futbol constituye un buen emplazamiento ya que se haya en un cerro natural bordeado por el arroyo Valtorón y por tanto, con suministro de agua.
En estos momentos se configuraría la comunidad de villa y tierra de Talamanca, de la que forma parte Valdetorres de Jarama, manteniendo la anterior organización territorial musulmana.
El 21 de julio de 1214 Alfonso VIII restituye al Arzobispado de Toledo, del que era cabeza en esta época Rodrigo Jiménez de Rada, la jurisdicción de algunas aldeas alcalaínas que veinticuatro años antes había cedido a su vez al Concejo de Segovia. A cambio de esa cesión recupera Talamanca y su alfoz para el poder real. Su sucesor Enrique I, el 5 de noviembre de 1214 vuelve a conceder Talamanca al arzobispo toledano Rodrigo Jiménez de Rada, confirmado por Fernando III el 4 de julio de 1218.6
En este documento aparece citado Valdetorres como Valdeturres junto con localidades como Loeches, Tielmes, Olmeda o Valdilecha por lo que no es seguro, debido a la distinta situación geográfica, que se trate de la misma localidad.
En 1223 el Arzobispo Jiménez de Rada otorga dos Cartas Puebla, una de las cuales se dirige a la villa y aldeas del alfoz de Talamanca, favoreciendo de esta manera el desarrollo de la zona y la continuidad de la repoblación. Talamanca quedaría establecida como cabeza del común de villa y tierra constituyéndose en residencia de miembros de familias como los Mendoza, Acuña o Avendaño, dirigiendo desde la población el alfoz y las aldeas que lo componían, en un modelo característico en varias localidades castellanas.
Las noticias directas sobre Valdetorres en esta época son escasas pero por lo registrado en documentos posteriores es posible que a finales de la Baja Edad Media se produjera la adquisición de la heredad de Silillos por parte de la familia Mendoza. Esta próspera propiedad había pertenecido anteriormente al Arzobispado de Toledo.
En paralelo a la constitución de la comunidad de villa y tierra de Talamanca, se organiza también una primitiva mesta que se dota de unas ordenanzas para el manejo de los ganados en una fecha tan temprana como 1262. Las reuniones periódicas de los procuradores nombrados por cada cuarto en los que se dividían las once poblaciones del común, se celebraban en la ermita de Nuestra Señora del Retamar o de la Virgen del Campo, situada en una zona muy próxima al emplazamiento de la villa romana.

1.6 Siglo XVI:
Los datos recogidos en el censo de pecheros mandado elaborar por Carlos V , presentan los pueblos de la tierra de Talamanca, entre ellos Valdetorres de Jarama, como una zona próspera, diciendo de ellos:
Dada la fertilidad de la tierra, por la que no pagan renta alguna pues es propiedad del que la cultiva o está tomada gratuitamente de los propios municipales de cuyos fondos muchos pueblos pagan los pechos. Tienen buenos pastizales en los que no se paga herbaje. Puede decirse que la población en su conjunto es rica dentro de la clase campesina.7
Otros documentos de la época corroboran esta situación, sobre todo en la parte de la economía que giraba alrededor del río Jarama puesto que en su ribera existían tres molinos y un batán, huertas propias de los vecinos de la localidad, cañamares y plantaciones de frutales propiedad del concejo de la villa.
Esta situación de prosperidad, que permite la mejora de las condiciones de vida ocasiona que los vecinos más acomodados ocupen los distintos cargos del concejo de la villa, existe también una necesidad de una mayor autonomía para gestionar las tierras del municipio sin dependencia de Talamanca; que se pone de manifiesto en distintas compras de tierras en el paraje de Marjomar. Estos factores unidos a la política financiera de los Austrias constituyen el inicio del proceso por el que Valdetorres accederá a la condición de villa, concedida por Felipe II, al igual que hicieron en esta misma época el resto de localidades que formaban parte del común de villa y tierra de Talamanca.
El 11 de agosto de 1563 el lugar de Valdetorres dirige un memorial a Gómez Tello Girón, gobernador eclesiástico, exponiendo los agravios que les infligía la justicia de Talamanca y solicitando eximirse de la misma para pasar a jurisdicción real. La petición es concedida. Entre el 2 de septiembre y el 21 de noviembre se fija en 7.000 maravedíes lo que habría que pagar cada vecino al rey para constituirse en villa; siendo la población de doscientos tres vecinos la cantidad total que tiene que asumir la localidad es de 1.421.000 maravedíes. 8
En el año 1579 la villa es vendida por Felipe II a su contador mayor, Francisco de Garnica. Unos años antes, en 1573, había adquirido el heredamiento de Silillos a Luisa de Luzón, viuda de Juan de Hurtado de Mendoza, por 24.000 ducados. En Valdetorres, la familia Garnica ostentará un dominio jurisdiccional que se pone de manifiesto sobre todo en la potestad de proponer candidatos por los cargos municipales y en ejercer la primera instancia de apelación judicial.
En Silillos en cambio, actuaran como propietarios, ejerciendo su autoridad a través de un administrador. Esta propiedad se convierte en una próspera explotación ya que cuenta con importantes extensiones de olivos, viñas, frutales, una alameda y un molino de trigo y otro de papel; además de la casa principal donde se almacenaban los productos del campo y la ermita denominada de la Soledad en las relaciones de Felipe II y de la Salud en algunos documentos del siglo XVIII.
Durante este siglo se emprende la construcción de la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora y del hoy desaparecido “palacio” construido por Francisco de Garnica, que durante muchos años hizo funciones de cuartel de la Guardia Civil.
A finales del siglo XVI se registra el traslado de algunos vecinos de la localidad a la Alpujarra almeriense para repoblar las zonas de las que se había desalojado a los moriscos después de su levantamiento. 9

1.7 Siglos XVII al XIX
En el siglo XVII se aprecia cierta decadencia de las buenas condiciones económicas que parecían existir en el siglo anterior. La localidad tiene que sostener dos largos pleitos con los monjes de la Cartuja del Paular, por los derechos de explotación de madera y pesca en el río Jarama y con el Monasterio de la Vid (Burgos) sobre el censo que poseían sus monjes sobre el paraje sito en Valdetorres y denominado Soto de la Torre del Rey.
En 1639 se registra la aparición de la imagen del Cristo de los Ultrajes en el río Jarama, actual patrón de la localidad, al que ya en 1643 se le organizan varios actos en sus fiestas.
Al igual que en muchas localidades de la península, las constantes demandas de impuestos por parte de la monarquía y algunos años de malas cosechas, terminan pasando factura a la prosperidad de la localidad.
De esta forma y ya en el siglo XVIII, en las respuestas al Catastro de Ensenada y a las relaciones de Lorenzana se deja constancia de la mala calidad de los campos y cultivos, de la dejación de los lugareños que permitían que los ganados se comieran los plantíos de olivos nuevos y del mal estado del arroyo Valtorón a su paso por la localidad, en el que los vecinos arrojaban sus desperdicios y que se convertía en un importante foco de propagación de enfermedades.
En 1719 Felipe V encarga el establecimiento de una fábrica de fusiles en Silillos, en esta época perteneciente a la familia Granada de Ega, descendientes de Francisco de Garnica. La dirección de las obras se encomendó a José de Churriguera y se aprovecharon las instalaciones hidráulicas ya existentes de los molinos de la heredad. En todo caso esta fábrica no prosperó y en 1770 ya no estaba en funcionamiento debido al parecer a la insalubridad del lugar y a las dificultades en el transporte de la producción.10
Durante la Guerra de la Independencia se produjeron varias acciones militares en la zona, en muchas de las cuales estuvieron implicados distintos miembros de la partida del Empecinado como José Mondedeu o Saturnino Abuín el Manco, sufriendo en 1811 la localidad, el saqueo de los granos que se encontraban en el pósito municipal.
A finales de este siglo se produce la desaparición de lo que había sido el lugar de Campoalbillo, situado entre las localidades de Valdetorres y Talamanca. Los vecinos en diversas reuniones deciden en un primer momento adscribirse a Talamanca, para posteriormente terminar por abandonar sus viviendas y trasladarse a las localidades vecinas.

1.8 Siglos XX y XXI
Durante el primer tercio del siglo XX la localidad cuenta con una población de unos 1.000 habitantes, que se mantendrá prácticamente invariable hasta los años finales del siglo XX, con la construcción de nuevos núcleos de población y la llegada de nuevos vecinos. La ocupación mayoritaria de los habitantes en estos primeros años de siglo es la agricultura, teniendo también importancia el cultivo de las viñas de las que muchos vecinos eran propietarios y que terminaron por ser arrancadas con la propagación de la filoxera a finales del siglo XIX. Contaba también la villa desde el último tercio del siglo XIX, con escuela de niños y niñas.
Durante la Guerra Civil (1936-1939), en la vecina Talamanca se ubicó uno de los aeródromos más importantes de las Fuerzas Aéreas de la República. La zona sin embargo, quedó al margen de los grandes enfrentamientos en Madrid o el frente de Somosierra. Al inicio de la contienda se produjeron algunos saqueos en la iglesia de la localidad.
A partir de los años 60 comienzan a mecanizarse las labores agrícolas, y se realizan mejoras en la localidad como el alcantarillado, asfaltado de calles etc.
En la actualidad, Valdetorres de Jarama ha experimentado un importante crecimiento ya que debido a su cercanía a Madrid, ha sido elegido como lugar de residencia por nuevos vecinos.

 

Costumbres y fiestas



El modo de vida en Valdetorres de Jarama, así como en la mayoría de los pueblos del curso medio del Jarama y el Henares, estaba marcado por el predominio de la agricultura y la ganadería, principalmente ovina, por esta razón, fiestas y tradiciones estaban íntimamente ligadas al predominio de estas actividades, sobre todo al desarrollo del calendario agrícola.

2.1 Las labores agrícolas:
Los primeros tractores rudimentarios llegaron bien entrado el siglo XX y no para todos, la mayoría araba con yuntas, ya fuera de bueyes o mulas, lo que implicaba condiciones ahora impensables. La siega del cereal empezaba con la llegada de las cuadrillas de segadores contratados de un año para otro. Si la vida del labrador era dura esto era aún mas patente en el caso de estos jornaleros que venían de los lugares más dispersos, y entre los que abundaban los gallegos. Había quien se traía a sus mujeres, incluso los hijos si tenían una edad en la que pudieran ayudar, ocho o nueve años.
El que los contrataba estaba obligado a darles alojamiento y comida. Con la salida del sol se ponían en marcha los hombres con las hoces segando, y las mujeres atando las gavillas, que luego se cargaban en los carros que se llevaban a las eras, comunales o particulares. Allí empezaba el proceso de la trilla, en el que se pisaba la parva con el trillo del que tiraban una pareja de mulas. En las primeras horas de la mañana se albelaba el grano para separarlo de la paja, era necesario hacerlo a esa hora ya que la brisa que venía de la sierra facilitaba la tarea. Luego había que meter el grano en los serones y subirlo a los graneros que por lo regular estaban en la parte alta de las casas, tradicionalmente en Valdetorres se ha denominado cámaras, a estos desvanes. Una vez finalizadas estas tareas agrícolas, los segadores volvían a sus lugares de origen.
En la localidad aún se recuerda como una muchacha, miembro de una de estas cuadrillas de segadores, al intentar vadear el Jarama por el lugar conocido como la Tabla del Cristo perdiera pié siendo arrastrada por la corriente, no pudiendo hacer nada por ella.

2.2 Fiestas:

14 Septiembre – Cristo Crucificado.
El término de la siega y ya bien cumplido el mes de agosto, marcaba el momento de empezar a pensar en la celebración de la fiesta de septiembre. Una parte importante de estas celebraciones la constituían las corridas de toros que tenían lugar en la plaza, donde se armaba el ruedo con la aportación de los carros que cada cual quisiera llevar. Se traía música para ambientar los bailes y la procesión con la curiosidad de que a los vecinos que les tocaba en suerte, se tenían que llevar a un músico a su casa, que viviría con ellos como un miembro más de la familia, durante los días de la fiesta.
El día 14 de septiembre había misa solemne en honor del Santísimo Cristo Crucificado y por la tarde se celebraba la procesión por las calles del pueblo, que hasta épocas relativamente recientes, no estaban asfaltadas. 3 de febrero: San Blas
También se celebraba el día 3 de febrero a San Blas. Al parecer la devoción a este santo en Valdetorres procede del traslado a la iglesia de Valdetorres de las imágenes existentes en la iglesia de Campoalbillo, enclave de población que sus habitantes abandonaron a finales del siglo XIX. En los días anteriores a la fiesta los cazadores habían salido con sus escopetas y traído unos cuantos conejos que junto con bolsas de naranjas y otras de bollos y rosquillas se colgaban del ramo, tronco de árbol no muy grande, subastándose entre los vecinos después de la misa.

3 de mayo – Cristo de los Ultrajes.
Pero si hay una fiesta que define a Valdetorres es la del Santísimo Cristo de los Ultrajes. Alrededor de esta celebración se reúnen todos los valdetorreños, que siguen participando en los actos de la fiesta a esta imagen del patrón de Valdetorres.
Según se cuenta en el relato de la aparición del Cristo que se lee durante su fiesta, la imagen fue encontrada en 1639, por unos pescadores, de las familias de los Iglesias y Portales, mientras pescaban en el río Jarama. Una raíz se les enganchó en las redes y por tres veces volvieron a arrojarla al agua, volviendo de nuevo a engancharse. Observando la raíz con más atención se dieron cuenta de que se trataba de la imagen de un Cristo. A partir de este hecho y solamente tres años después, ya se registra la celebración de una fiesta al Cristo de los Ultrajes en la que aparecen muchos de los elementos que se siguen manteniendo hoy en día, como la celebración de una misa adornada con música, la participación de los mayordomos en los gastos y en la organización de la fiesta o la procesión.
Entroncando con esta fiesta y sirviendo de antesala a los actos religiosos, se celebra la ronda de los mayos, también presente en otros pueblos de esta comunidad aunque cada una con sus particularidades. En Valdetorres, en la noche del 30 de abril, los quintos de ese año, en tiempos los mozos que iban a ir al servicio militar y que cumplían dieciocho años, salían con guitarras y bandurrias a cantar por las casas de las jóvenes del pueblo, con la peculiaridad de que rondaban a todas las solteras, desde las más pequeñas hasta que se casaban. Ya no existe el servicio militar obligatorio pero los jóvenes que ese año cumplan la mayoría de edad siguen con la tradición.
Además del canto de los mayos, un elemento importante de la celebración es la colocación del mayo. Los quintos se dirigen al río y de entre los árboles de la ribera talan el que consideran idóneo y lo suben al pueblo para plantarlo adornado con banderas, alguno intentará subir hasta arriba, sin éxito la mayoría de las veces.
Las celebraciones encuadradas en el inicio del mes de mayo tienen un origen muy antiguo, que algunos autores remontan a cultos fenicios y griegos, que se mantuvieron en las poblaciones prerromanas y que a su vez continuaron los propios romanos. Parte del espíritu que animaba estas celebraciones estaría relacionado con el inicio del buen tiempo, el desarrollo de las cosechas, y para los jóvenes que participan en ellas podría entenderse como una especie de rito iniciático.
El día 2 de mayo se celebran las vísperas solemnes en la iglesia y a continuación el prioste de ese año invita a todo el pueblo a un refresco amenizado con música popular en el que confraternizan tanto los residentes habituales como los ausente que durante esos días procuran volver a encontrarse con familiares y vecinos. Ese mismo día, por la noche, se canta en la iglesia el miserere, acompañado de música de calidad, interpretada por profesionales del canto contratados para el evento y que volverán a cantar en la misa solemne del día 3 de mayo.
Este es el día mayor de la fiesta y la ceremonia se realza con la presencia de músicos y de varios celebrantes. Este día también se hace público el nombre del piostre para el siguiente año.
El día 3 de mayo, por la tarde se saca en procesión la imagen del Santísimo Cristo de los Ultrajes por las calles del pueblo, es un momento muy esperado por todos, pero sobre todo por las familias que han tenido la fortuna del nacimiento de un niño, porque todos los nacidos durante el año son subidos por sus familiares a las andas del Cristo como presentación a éste de los nuevos valdetorreños.
Existían en tiempos otras festividades religiosas que no han llegado a nuestros días como la que se hacían en honor de la Virgen de la Paz o el realce que daba a las celebraciones de Semana Santa la participación de la desaparecida cofradía de la Veracruz.

2.3 Gastronomía
Además de los asados, recurrentes en toda la zona, en Valdetorres al llegar Semana Santa se elaboran los hornazos. Es como una especie de bizcocho hecho con la masa del pan y harina, azúcar, naranja, limón y los ingredientes que cada cual incorpore, en esto cada uno tiene su receta, que en muchos casos se mantiene en secreto en cada una de las familias. Se rematan con huevos cocidos, lo que les confiere su aspecto característico. También era costumbre que el sábado anterior al domingo de Ramos, grupos de amigos y familias enteras bajaran a comer el hornazo al Soto. Este paraje ya no existe tal y como se conservó hasta hace unos años, pero siempre a orillas del Jarama hay sitios magníficos para este y otros menesteres. También era muy típico el día de Todos los Santos, el 1 de noviembre que se reunieran grupos de amigos en alguna casa para hacer y degustar los puches, una especie de gachas hechas con agua, harina, azúcar, anís en grano y adornados con corruscos de pan frito




miércoles, 13 de julio de 2016

VALDETORRES A FINALES DEL SIGLO XIX



Dedicamos esta entrada a los datos que sobre Valdetorres aparecen en algunas guías y diccionarios de finales del siglo XIX.
La documentación sobre este periodo histórico es muy abundante en el Archivo Histórico Municipal. La correspondencia municipal esta prácticamente completa para todos los años desde aproximadamente el último tercio del siglo XIX. Así mismo, la documentación referida a las escuelas de niños y niñas también es muy extensa. Precisamente por esta abundancia, es necesario emplear tiempo en recopilar todos los detalles que nos puede proporcionar, ya que puede acercar una buena visión de nuestro pasado más cercano.
Por este motivo, nos ha parecido un interesante aperitivo para esa labor ofrecer esta pequeña visión de la localidad que nos ofrecen dos publicaciones distintas. En buena parte el panorama que nos presentan seguiría siendo el  mismo hasta que llegarán a Valdetorres los tractores, el asfaltado y el alumbrado público.
En primer lugar,copiamos lo que se publicó en nuestra localidad en el conocido como Diccionario de Madoz (su denominación completa es Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar) publicado entre 1846 y 1850:

villa con ayuntamiento de la prov. y aud terr. de Madrid (6 leg), part. jud. de Alcalá de Henares (4) c.g de Castilla la Nueva, dioc. de Toledo (48). Situado en una llanura, sobre la vega del Jarama, la combaten con frecuencia los vientos N y S: el clima es en algún tanto templado y se padecen por lo común calenturas intermitentes. Tiene 150 casas de mediana construcción, distribuidas en 40 calles y una plaza; casa de ayuntamiento, cárcel, un palacio ruinoso perteneciente al señor duque de Granada; escuela de primeras letras para niños dotada con 2.750 reales, otra de niñas, cuya dotación es convencional con los padres de sus discípulas, y una iglesia parroquial (la Natividad de Nuestra Señora), con curato de primer ascenso y de provisión ordinaria; en la afueras se encuentran dos ermitas, Nuestra Señora de la Soledad y Nuestra Señora de la Salud, y en esta última el cementerio en puntos saludable. Confina el término; Norte con Talamanca, Este , Casar de Talamanca y Campo Albillo, Sur, Fuente el Sanz y Oeste El Molar; se extiende ¾ de Norte a Sur y ½ de Este a Oeste, y comprende dos despoblados , llamados Marjomas y la Vid del Abad, y un caserío propiedad del Duque de Granada, titulado Silillos, en el que hay una hermosa alameda, algunas huertas con árboles frutales, una noria y la citada ermita de la Soledad; le cruza el citado río Jarama, de cuyas aguas se utilizan los vecinos para sus usos y dos arroyos nombrados Galga y Valtorón, este último atraviesa el pueblo dividiéndole en dos barrios. El terreno es de mediana calidad. Caminos: los que dirigen a los pueblos limítrofes, en regular estado. El Correo se recibe en Torrelaguna por el alguacil. Produce trigo, cebada, centeno, algo de vino, frutas y hortaliza: mantiene ganado lanar, vacuno y de cerda; cría caza de liebres, conejos y perdices, y pesca de barbos, truchas y anguilas. Población: 863 almas.

Destacamos de esta descripción la mención al estado ruinoso del palacio del Duque de Granada de Ega, algo que llama la atención, ya que algunos años después se utilizará el edificio como cuartel de la guardia civil.
Están presentes también las dos escuelas, de niños con dotación económica y de niñas, la cual tenían que sostener los padres de las alumnas. En la numerosa y curiosa documentación conservada sobre las escuelas se hacen diversas peticiones de aumento de la dotación de esta escuela, incluso se registra una protesta organizada en la que se incluyen la maestra y varios padres de alumnas para protestar en contra del cierre de la escuela de niñas que se planteó en 1849.[1]
Es curiosa también en la mención de las ermitas la omisión de la dedicada a Nuestra Señora del Campo, que por estas fechas aún se encontraría en pié. Los restos de la ermita de Nuestra Salud, aún puede verse al lado del cementerio.
En cuanto a la descripción de las tierras de cultivo y la caza y pesca veremos que variarán muy poco en las noticias de esta época sobre la villa. De igual modo la población se mantendrá estable.



Portada del diccionario de Madoz

La siguiente descripción, bastante más extensa pero que de todos modos copiamos íntegra, ya que proporciona mucha información y datos curiosos por lo que a pesar de su extensión su lectura es bastante amena, procede de de la Guía de Madrid y su provincia de Andrés Marín Pérez, publicada en 1888:

A un kilómetro de distancia del río Jarama, sobre su margen izquierda, y en el centro de una hermosa y fértil llanura, desde la cual se alcanzan perfectamente los límites ó puntos extremos de su jurisdicción, se encuentra edificado esté pueblo. Como quiera que se haya desprovisto de cerros y elevaciones por todas partes, recibe sin dificultad toda clase de vientos. Su horizonte es extenso y ameno, su cielo alegre y despejado, y su clima agradable y saludable, padeciéndose entre los naturales algunas calenturas, sin duda alguna debidas a la influencia que por su proximidad ejerce el Jarama.
Limita su término por el N. con Talamanca, por el S. con Fuente el Saz, por el E. con El Casar y por el O. con El Molar. Ocupado el término de este pueblo por los árabes, se dedicaron á construir algunas casas dónde refugiarse ellos y los ganados que habían tomado a los católicos. Construyeron asimismo algunas torres o castillos Con objeto de defenderse mejor de los cristianos, que, alentados por la fe, defendían con heroísmo sus derechos. Denomináronlo Valdetorres por estar edificado en un pequeño valle y abundar, como queda dicho, en torres. Posteriormente se construyeron otros pueblos con igual nombre en diversas provincias ,y para distinguirlo de éstos hubieron de llamar al que nos ocupa Valdetorres de Jarama, porque atraviesa su jurisdicción y fertiliza sus campos el río de este nombre.
Según el empadronamiento hecho en este pueblo el día 31 de Diciembre de 1887 tiene hoy 213 vecinos y 1.023 almas, que viven con tanta modestia como pobreza en las 240 casas que cuenta actualmente, distribuidas en las calles denominadas La Arena, Mayor, del Calvario, de la Iglesia y de la Plazuela, con varias travesías y las dos plazas llamadas de la Constitución y la Plazuela. Dista de Alcalá de Henares, cabeza del partido judicial, 20kilómetros, y 30 íd. de Madrid, capital de la provincia.
Comunícanse los vecinos de Valdetorres con los habitantes de la patria de Cervantes, cabalgando en acémila mayor ó menor, por el camino que une ambos puntos. Para trasladarse a la corte van en caballería hasta la barca de Algete, que dista 10 kilómetros del pueblo, y en la misma toman el coche que sale todos los días recogiendo los viajeros de Madrid y dándoles asiento en el referido vehículo por 2 pesetas.
La iglesia parroquial de este pueblo se construyó el año 1625 por el estilo gótico puro. Tiene tres naves, dos laterales y una central, a cual más hermosas, y ocho altares espaciosos y bien adornados, sobre todo el mayor, que ostenta un lienzo que representa la Natividad de Nuestra Señora, bajo cuya advocación se fundó este edificio, cuyo cuadro tiene tal mérito artístico y tan extraordinario valor, que llama la atención de los amantes del arte histórico-arquitectónico.
En las afueras del pueblo existió una preciosa ermita de Nuestra Señora de la Salud, cuya desaparición no está justificada, sin embargo de conservar en buen estado otra, titulada de la Soledad, en cuya capilla se celebra con entusiasmo la fiesta de su titular. El virtuoso, humilde e ilustrado sacerdote que hay encargado de esta parroquia, no perdona medio ni sacrificio alguno para fomentar entre sus fieles el culto católico y dirigir por el verdadero sendero las almas que le están confiadas ,a fin de que , cumpliendo su destino en este mundo, alcancen su eterna felicidad en el otro. El curato es de término y de provisión ordinaria, tiene asignadas 1.125 pesetas para sostenimiento del clero y 600 íd. para la fábrica o conservación del culto. Además hay un digno capellán que percibe 1.300 pesetas que produce de renta la capellanía que desempeña.
Perfectamente organizada hay una cofradía, titulada del Santísimo Sacramento, a la que pertenecen como cofrades la mayor parte de los vecinos del pueblo. Tocando a las ruinas de la ermita de Nuestra Señora de la Salud, en paraje elevado y ventilado para que sus pútridas miasmas no perjudiquen la salud de sus habitantes, se encuentra el cementerio. Afecta éste la forma cuadrangular, mide de superficie 465,50 metros, posee 8 nichos y 222 sepulturas. Está reglamentado interiormente y cuesta 35 pesetas la propiedad del nicho por siete años, y 2 por la de cada sepultura en igual período de tiempo.
Educación e instrucción primarias se suministran en las dos escuelas, una de niños y otra de niñas, que tienen hoy. Ambas están establecidas en las habitaciones principales de la Casa de Villa, y aunque no reúnen pésimas condiciones, dejan mucho que desear, tanto bajo el punto de vista higiénico como el pedagógico. Por ser escuelas de entrada se proveen por oposición por un lado y concurso de ascenso por el otro. Tienen asignadas 825 pesetas de sueldo anual el profesor y 625 id. la profesora , debiendo llamar la atención de la Junta local, de la provincial y de cuantas autoridades están encargadas de hacer cumplir las leyes vigentes , a fin de que hagan respetar la de igualación de sueldos y consigne, en cumplimiento de la misma, 200 pesetas más que debe percibir esta maestra. A los sueldos legales hay que añadir 275 pesetas que reciben en compensación de las retribuciones; 206,25 que les corresponde por material, y la casa-habitación que les proporciona el Ayuntamiento en conformidad con lo ordenado por la superioridad.
Asisten ordinariamente 64 alumnos a la escuela de niños y 50 alumnas a la de niñas. Mucho nos congratulamos en poder felicitar al Ayuntamiento y al profesor por haber sustituido la escuela de adultos con las clases nocturnas que durante el invierno, sin obligación alguna y movidos únicamente por el celo que les inspira la cultura del pueblo, han establecido recientemente, a fin de que sin gasto alguno puedan recordar y aumentar en ella los adultos las nociones y escasos conocimientos que adquirieron de niños, y que tan necesarios les son a todos para poder resolver con acierto los problemas que se presentan en el transcurso de la vida, así en la más pequeña aldea como en los centros mayores. 

Valdetorres - 1853

Hállase dignamente representada la facultad de Medicina por un reputado profesor, que tiene escriturada la plaza de Beneficencia, compuesta de 57 familias pobres, en 500 pesetas anuales que cobra directamente de los fondos municipales. Este inteligente profesor asiste el resto de las familias pudientes, cobrando sus honorarios por contratos particulares de 8, 10 o 15 pesetas anuales, según el estado de cada una y el número de individuos que tengan.
Un ilustrado farmacéutico sirve la plaza de pobres por la misma consignación que el médico, y despacha las recetas que necesita el resto de los vecinos por igualas de 2,25 pesetas anuales por cada individuo. Súrtense de esta farmacia los pueblos limítrofes que carecen de ella.
Ejerce la inspección de carnes y asiste á los irracionales un activo y laborioso profesor veterinario que percibe 90 pesetas anuales por el primer cargo, y cobra los honorarios de la visita por igualas de 5 pesetas por cada cabeza.
El Juez y el Fiscal municipales desempeñan sus cargos con tanta competencia como imparcialidad, dignificando la judicatura desde el pequeño pueblo y humilde puesto que ocupan. El Secretario y el alguacil del Juzgado siguen el camino recto que les señalan sus jefes inmediatos, ayudando con su experiencia a hacer justicia y está instalado durante el buen tiempo en un departamento de la Casa Consistorial ,y en el invierno se traslada temporalmente á casa del Sr. Juez , en donde se despachan al día todos los asuntos de su incumbencia.
El gobierno del pueblo y la administración de sus comunes intereses están dignamente desempeñados por el Ayuntamiento del mismo, compuesto de 7 concejales en la forma que previene la ley vigente. La Junta municipal, que, como es sabido, auxilia en ciertos y determinados casos á la corporación anterior, consta de igual número de vocales que ésta.
 Ninguna particularidad digna de mencionarse ofrece la modesta casa Ayuntamiento, la que apenas reúne las condiciones de tal y por lo mismo, apenas pueden celebrar en ella sus ordinarias sesiones las corporaciones predichas. El presupuesto municipal en el económico de 1887 á 88 es de 12.047,87 pesetas ingresos y de 12.047,87 gastos. 
Distínguense por el celo en el cumplimiento de su deber, entre otros empleados municipales, el Secretario de Ayuntamiento, que percibe 700 pesetas de haber anual y 200 íd. para material de oficinas; el alguacil, que tiene consignadas 200 íd. de sueldo, y el guarda de campo, que cobra por igual concepto 625 íd. Para recreo particular posee una hermosa alameda, titulada Silillos, propiedad del Duque de Granada ,con un ameno paseo para el público, de dos kilómetros de distancia y bastante bien cuidado, aunque con el notable defecto de no tener agua para regarlo durante los fuertes calores del verano.
El forastero tiene que hospedarse en una de dos regulares posadas que hay en el pueblo, en las que encuentra modestos dormitorios independientes y parcas comidas servidas al estilo del país por el reducido precio de 3 pesetas diarias. La agricultura está atravesando la crisis general que alcanza a casi todos los pueblos de nuestra patria y a los de las vecinas naciones extranjeras.  Se extiende su término municipal 3.262 h. 3 a. y 12 m. c., de las cuales ocupa la labranza 3.180. Por no recoger con un buen sistema de acequias las aguas de sus fuentes y ríos, sólo puede regar hoy 96. h. 27 a. y45 m. c, careciendo del agua fertilizante 3.083-90-46 que tiene de sequero. . Ocupa en estas últimas el cultivo de los cereales 2.438-64-25 ;el de la vid 330-45-99; el del olivo 44-90-67, y se extienden los prados 269 h. .89 a. y 55 m. c. Las 81-85-21 restantes están, ocupadas por los caminos, las eras, los ríos y escasos eriales.
Parecido desarrollo alcanza la ganadería , compuesta hoy de 165 mulas, 20 caballos, 30 bueyes y 30 asnos, todos ellos consagrados, al cultivo del campo como poderoso auxiliar y único recurso del labrador pobre. Cuenta además 3.000 cabezas de ganado lanar y 200 del de cerda, ambas clases destinadas a la reproducción con el objeto de utilizar sus diversos productos.
Es igualmente pobre su industria local, limitada hoy a la elaboración del pan y a la fabricación del vino, del aceite y demás productos derivados de la agricultura y la ganadería. Su comercio actual consiste en la venta de granos, leche , queso y carnes sobrantes y compra de los tejidos, ultramarinos y demás géneros necesarios.
 Se recibe el correo diariamente á las once por medio del peatón que lo toma en Talamanca, contesta la correspondencia y la devuelve por la tarde en opuesto sentido. La riqueza imponible de este pueblo en el económico de 1887 á 88 es de 105.799 pesetas, y la contribución total de 23.361,21, satisfaciendo además 3.716,75 por provinciales, según cuota señalada en el último reparto.

Son curiosas las menciones a las casas que levantaron los árabes para resguardar el ganado que habían arrebatado a los católicos así como la forma en la que viajaban los lugareños a Madrid o Alcalá.
También llama la atención la existencia en esta época de clases nocturnas para adultos.
En fin, son varios detalles curiosos los que nos proporcionan estos textos que esperamos poder ir completando con el estudio de la variada documentación que proporciona el archivo municipal.











[1] Caja 56 . Exp 14

miércoles, 1 de junio de 2016

TOMAR LAS AGUAS



Hace unos días el periódico El País publicó un artículo sobre el rodaje de una película en Alhama de Aragón. Las localizaciones se sitúan en el antiguo balneario Termas Pallarés y al parecer este hecho ha provocado que el actual propietario del balneario se plantee rehabilitar algunos de los edificios, concretamente el teatro, que lo componían y que lógicamente han notado el paso del tiempo desde su época de esplendor a principios del siglo XX. Os dejamos el enlace al artículo por si os interesa consultarlo:   http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/29/actualidad/1464551355_930128.html



¿Y qué tiene que ver este balneario aragonés con Valdetorres de Jarama? Pues la verdad es que no mucho, pero debido a lo curioso del documento que comentamos a continuación, nos ha aparecido interesante dedicarle esta entrada. En el archivo histórico municipal tenemos recogida una carta con fecha de 23 de agosto de 1927 y enviada precisamente desde ese balneario y, lo más llamativo del documento, en papel de carta del establecimiento. Os adjuntamos la imagen del detallado membrete en el que aparecen reproducidos varios de los edificios del balneario. Se construyó siguiendo la tendencia marcada por los grandes balnearios europeos. Como podéis apreciar, no desmerece de otras imágenes que podamos tener en mente sobre lo que era el lujo en los siglos XIX y principios del XX, y aunque la comparación esté un poco traída por los pelos y salvando las distancias, creo que es inevitable ante estas imágenes acordarse por ejemplo de las añejas películas de Sissi emperatriz o de la más reciente Titanic.

 AHMVJ - Caja 155 . Exp 21

El balneario, además de las instalaciones propias de la actividad termal, contaba con todo tipo de edificios destinados a satisfacer también el ocio de los clientes. De ahí que contara, por ejemplo, con un teatro y una capilla.

Centrándonos en el contenido de la carta, quien la envía es la maestra Doña Jacoba Martínez. Al ser el texto bastante corto, lo reproducimos al completo:



Sr Alcalde de Valdetorres:



Muy Sr mío. Después de saludarle afectuosamente, pasó a decirle, que por consejo del Médico me encuentro tomando baños e inhalaciones en el pueblo de la fecha pero como me conviene tomarlos alternos, por estar sumamente débil, necesito emplear algún día más del mes de septiembre, para reponerme algo y preparar todo lo necesario para un viaje tan largo como es el que tengo que hacer.

Espero de su amabilidad, me indique, si puedo contar con unos cuantos días, pues tenga por seguro que nunca me ha gustado abusar, ni faltar a mi deber pero hay ocasiones en que la necesidad se impone.

Aún contando con su buena voluntad, no usaré de ningún día, si antes no recibo su conformidad, pues de lo contrario atrochando  por todo, me pondría en camino.



Suya afectísima



Jacoba Martínez.
 

AHMVJ - Caja 155. Exp 21



En esta misiva como vemos, la maestra de Valdetorres, con unas formas extremadamente educadas, pide permiso al alcalde para ausentarse unos días más de sus funciones y terminar su tratamiento en el balneario.



Una duda que nos puede surgir ante esta estancia de la maestra en el balneario es si podría permitírselo con su sueldo. La respuesta es que probablemente si, ya que precisamente en el archivo municipal también está recogido el salario como maestra de Doña Jacoba, que en 1927 fue ascendida en la escala y paso a cobrar un sueldo de 3.500 pesetas anuales.


                                                 
                                                      Ascenso de Doña Jacoba Martínez


Viendo los precios del balneario Termas Pallares en 1925, probablemente Doña Jacoba podría permitirse costear su estancia, recuperar su salud y volver a Valdetorres a continuar enseñando, lo que siguió haciendo durante muchos años; prueba de lo cual es que muchas de las niñas de entonces aún la recuerdan.

 http://pendientedemigracion.ucm.es/BUCM/tesis/19972000/D/0/D0107702.pdf

martes, 24 de mayo de 2016

EL VINO EN VALDETORRES



Hace un tiempo los miembros de este equipo de estudio del archivo histórico municipal, llevamos a cabo un trabajo para recopilar distintas informaciones sobre la tradición vinícola en nuestra localidad.
Dada la importancia que este cultivo tuvo en Valdetorres encontramos numerosas referencias a distintos aspectos relacionados tanto con las viñas y su cultivo como sobre el consumo posterior del vino. La información que pudimos rescatar se dio a conocer en una conferencia hace unos años, pero nos ha parecido interesante estructurar todos esos datos que conseguimos recopilar en forma de entrada, para que también sean accesibles a través de este blog.
A modo de guía, hemos estructurado los datos en distintos epígrafes de forma que puedan cubrir las distintas facetas que nos ofrece el cultivo del vino. En primer lugar, ofrecemos un panorama aproximado de la extensión física de las viñas en nuestra localidad, pasamos después a centrarnos en como eran las tierras donde se plantaban estas vides, como se cultivaban y quienes eran los propietarios. Siguiendo el ciclo vital del vino, lo siguiente que vamos a tratar es como se cultivaban y aprovechaban esas viñas. Por último, trataremos la fase final de todo este proceso; cómo se consumía o comerciaba con el vino.

Situación de las viñas de Valdetorres.

Prácticamente hasta finales del siglo XIX, nuestro pueblo contaba con una importante extensión de plantaciones de viña. Este hecho se pone de manifiesto sobre todo a partir de mediados de ese siglo, puesto que es de esas fechas de las que disponemos en el archivo de exhaustivos libros de amillaramiento, en los que se recogen las propiedades de los vecinos, especificando, en el caso de las rústicas el uso de las mismas, su extensión y el paraje en que se ubican. En base a estos datos hemos podido elaborar un mapa aproximado de los parajes en los que había viñas.

Distribución de las viñas en el término municipal. Amillaramiento 1870.

Como podéis ver en la imagen, los plantíos estaban muy repartidos a lo largo del término municipal. Las que hemos marcado en azul, corresponden a los parajes de Cuesta Morena y Bajo el Monte, diferenciadas en color, ya que muchos de los propietarios de viñas en estas dos zonas eran vecinos de El Casar.
El resto se sitúan en parajes como Valdelamiel (las más cercanas al pueblo), Silillos, los Retamares o las Suertes.
El denominador común de todos estos parajes es la calidad de las tierras. Las cepas no necesitan una tierra de “calidad” con demasiados nutrientes por lo que en muchas ocasiones se plantan en terrenos que se descartan para el cultivo del cereal. Este tipo de terrenos arenosos o con muchas piedras son abundantes en distintas zonas del término, aunque avanzando el tiempo y debido a diversos factores como veremos más adelante, también estos suelos terminarán dedicándose al cultivo del cereal.
A través de los datos recogidos en estos libros de amillaramiento, hemos podido aventurarnos también a proporcionar algunas cifras sobre la extensión de terreno que ocupaban estas viñas. Para entender correctamente estas cantidades, hacemos antes dos puntualizaciones. En primer lugar, hay que decir que la medida utilizada en estos libros, y en fuentes anteriores, es la fanega.  En segundo lugar, las tierras se clasificaban en función de su calidad y productividad en tierras de primera, segunda y tercera en el siglo XIX, y en tierras de buena calidad, de media y de ínfima calidad en el siglo XVIII.
Esta es la extensión de terrenos dedicados a viña en dos momentos distintos:

1753 – Catastro de Ensenada – 662 fanegas

Buena calidad – 196 fanegas
Media calidad – 366 fanegas
Ínfima calidad – 110 fanegas

1870 – Libro de amillaramiento – 930 fanegas

Primera calidad – 158 fanegas
Segunda calidad – 296
Tercera calidad – 476

Para entrar en algo más de detalles, los parajes con mayor número de fanegas de viña plantadas en este año de 1870 serían los siguientes:

Valdelamiel – 22 fanegas y 78 celemines
Retamar – 22 fanegas y 69 celemines
Camino de En medio – 22 fanegas y 42 celemines
La Solana – 14 fanegas y 24 celemines
Marjomar 12 fanegas y 36 celemines
Las Cavas – 12 fanegas y 30 celemines

1899- Libro de amillaramiento – 405 fanegas

Primera calidad – 38
Segunda calidad – 104
Tercera calidad – 263

Las variaciones en la cantidad de fanegas dedicadas a viñas son evidentes, sobre todo en lo que se refiere a finales del siglo del siglo XIX. Esta situación puede explicarse también con los distintos datos presentes en la documentación del archivo municipal. Nos centramos en esta incógnita para empezar con ella el siguiente epígrafe dedicado a la forma de explotación de las viñas y las tierras en las que se enclavaban.

Las viñas y sus tierras.

En primer lugar lo que podemos apreciar es un aumento de la superficie dedica al cultivo de la vid en los ciento diez y siete años que transcurren entre las respuestas al Catastro de Ensenada y el libro de amillaramiento de 1870.
Esto puede explicarse por los distintos repartos de distintos lotes de tierra entre los vecinos de Valdetorres, destinados precisamente a que se plantaran de viña. Más detalle sobre este reparto de lotes o suertes lo tenéis recogido en una entrada de este blog elaborada por Alicia Valdeavero de la que os dejamos el enlace por si queréis refrescar la información http://ahvj.blogspot.com.es/2014/07/el-reparto-de-suertes.html.
En concreto en el año 1767 se hace referencia a un sorteo que probablemente se realizó en el año anterior en el que se especifica que las suertes que correspondieron a cada vecino tienen que plantarse de viñas, tal y como se recoge en una de las Actas de las reuniones del Concejo:

(…) así mismo determinaron que en atención a la real facultad que esta villa ha conseguido de su majestad. que Dios guarde y señores de su Real y Supremo de Castilla para poder poner de viñas y olivos las tierras de Galga, Marjomar, Pedrizas de las Cabas y Pedrizas por bajo de Silillos, determinaron que por ahora se pongan solo de viñas y olivos los Retamales de Galga y tierras de Marjomar (…)

El uso de estos lotes de tierra que permitía a los vecinos su aprovechamiento como viñas estaba reglamentado por una serie de condiciones:

Las viñas deberían plantarse en el plazo de dos años.
Si el vecino no quiere plantar las tierras de viña puede vendarlas en subasta pública.
En este sentido hay que añadir que estaba prohibido vender estas suertes a forasteros o a la iglesia.
Por último, añadiremos que las suertes grandes tenían una extensión de dos fanegas y las pequeñas de una fanega.
En una foto aérea de 1946 correspondiente a los parajes de los Retamales y las Suertes, puede apreciarse una división característica en franjas rectangulares que probablemente corresponda aún al reparto de suertes entres los vecinos que se llevó a cabo en el siglo XVIII. Estas pequeñas tierras desaparecieron en todo caso con la concentración parcelaria emprendida en lo años 50-60 del siglo XX.

                                                   Parajes de Los Retamales y Las Suertes. Foto área 1946.

En todo caso, los vecinos de Valdetorres ya disponían de viñas en los años previos a esta fecha, ya que así se hace constar en distintos testamentos y dotes; lo que consiguen estos repartos de tierras es aumentar la extensión del cultivo de la vid de forma que prácticamente todos los vecinos disponían de un trozo de tierra en el que pudieran plantar cepas que al menos cubrieran sus necesidades de consumo.
Además de las viñas que eran propiedad de los vecinos de Valdetorres, hay que dejar constancia también de las que pertenecían al Duque de Granada de Ega, como dueño de Silillos poseía una viña de sesenta fanegas, con 20.000 cepas y que le proporcionaba una producción de 300 arrobas (1 arroba equivale a 16,13 litros) al año. Las menciones a las viñas que existían en Silillos son antiguas puesto que ya aparecen en las preguntas que se hacen sobre el término de Valdetorres en 1564.
(…) un heredamiento que se llama Silillos que es de don Juan Hurtado de Mendoza e que el dicho heredamiento tiene un olivar e molinos de aceite y pan y viñas y unas casas principales y una ermita y otras heredades (…). AHMVJ. Caja 81. Exp. 23.
El panorama de propietarios se completa con los ya mencionados vecinos de El Casar que tenían su viñas en las zona de Bajo el Monte y Cuesta Morena.

El cultivo de la vid

Sobre como se llevaba a la práctica el cultivo de la vid en Valdetorres hemos podido rastrear también algunos datos en diversas fuentes, que se unen a los que ya aparecían especificados en el reparto de suertes y las condiciones que tenían que respetar los vecinos.
En el Catastro de Ensenada se dice que “el plantío de las viñas está hecho a marco y la otra si orden alguno”, lo que podemos tomar como un indicio de que los vecinos de Valdetorres no eran demasiado cuidadosos a la hora de plantar las cepas.
Las relaciones del Cardenal Lorenzana dan algunos datos más que pueden apoyar esta percepción ya que se dice que siendo la tierra de Valdetorres excelente para el plantío de viñas y olivos los naturales habían dejado que se arruinaran permitiendo la entrada del ganado en las mismas.
Este asunto de la entrada de animales en las viñas es algo que aparece de forma recurrente tanto en las actas del concejo del siglo XVII como en las del XVIII.
En 1681 el permitir el pasto de ganados en las viñas se convierte en un importante ingreso para el concejo ya que le permite hacer frente a distintos pagos:
“todos juntos conformes acordaron de común consentimiento se vendan los pastos de  las viñas de la dehesa de Valdelamiel y San Roque a luego pagar, y que su valor que se cargan al concejo de esta villa de los cuatrocientos de los guardas que han guardado dichas viñas” “para pagar que esta villa esta debiendo a diferentes personas”
La decisión de arrendar los pastos de las viñas debió de tratarse de algo nuevo para los vecinos ya que en las mismas actas se deja constancia de que algunos pastores habían entrado con sus ganados en las viñas de Valdelamiel, diciendo que podían hacerlo “sin pagar cosa alguna” Según esto el uso de este tipo de pastos debía tener un uso comunal hasta que el concejo necesitó echar mano de estos ingresos.
Ya en el siglo XVIII, en las actas concejiles se recogen distintos pleitos con El Casar relacionados también con la entrada de ganados en las viñas. En este caso el conflicto estaba relacionado con el hecho de que los vecinos de El Casar contaran con viñas en parajes del término de Valdetorres. Esto provocó que los del pueblo vecino nombrarán sus propios guardas de viñas en esas zonas, planteando los de Valdetorres que al parecer no ejercían su labor con la diligencia debida cuando se trataba de las propiedades de los vecinos de nuestro pueblo, permitiendo la entrada del ganado en momentos demasiado tempranos.
Los ganados debían entran en las viñas una vez terminada la vendimia y en muchos casos también después de que se hubiera permitido a las personas pobres y con necesidad recolectar las pocas uvas que siempre se quedaban en las cepas una vez vendimiadas. Las ovejas realizaban una labor de despampanado a la vez que proporcionaban fertilizante natural.
Otra información recurrente en distintas fuentes es la mención de que en Valdetorres no existían bodegas de forma que era muy difícil conservar el vino. En concreto en las Relaciones de Felipe II (1580) se dice “que en esta villa desde Santa María de Agosto de cada un año en adelante hay falta de vino y aún desde Santiago y se proveen de los pueblos comarcanos”
La verdad es que esta afirmación de la escasez de vino y de bodegas para su conservación no deja de ser un tanto extraña ya que muchos sabéis que prácticamente todas la viviendas “antiguas” tenían o tienen bodega, que incluso, al parecer, llegaban a comunicarse entre si.
                                                                       Bodega en el caserío de Silillos.

A esto tenemos que añadir que unos 100 años después de estas Relaciones de Felipe II, en 1673, un vecino de un lugar no muy cercano como Somosierra adquiere vino en nuestra localidad
“el señor Juan Martín, vecino de Somosierra, se lleva de esta villa 38 arrobas de vino blanco, las cuales lleva a la villa de Braojos a casa de Don Alonso Osorio para el gasto de su casa”
En todo caso, es posible que a finales del siglo XVI la situación de escasez de vino fuera la que nos presentan las Relaciones y que posteriormente la puesta en cultivo de nuevas viñas y la construcción de bodegas hicieran que esa situación cambiara.
La falta de vino habría dejado de ser tal en el siglo XVIII, ya que los aforos del vino de esos años demuestran una buena producción.
En las respuestas al Catastro de Ensenada se nos informa de la producción dependiendo de la calidad de las viñas:
“Que el producto de cada fanega plantada de viña de quatrozientas cepas, que la ocupan, las de buena calidad, producirían veinte arrobas, las medianas catorze y diez las de ínfima”
Como ya hemos visto, las suertes que se repartieron entre los vecinos tenían una extensión de una o dos fanegas, de ahí que muchos de los vecinos que aparecen en el aforo del vino de 1776 aparezcan con al menos esa producción de 10 arrobas.
En un cálculo aproximado de los datos que proporcionan estos registros en 1776 los vecinos declararon 3.610 arrobas y en 1829, 2.369 arrobas. Cantidad que estaría bastante repartida ya que por ejemplo en el aforo de 1829, son 97 los vecinos que declaran alguna cantidad de vino almacenada.

Consumo y venta

Este tema del aforo del vino nos sirve para enlazar con la siguiente etapa en la vida del vino, la de su consumo y venta.
El registro de la cantidad de vino de ese año y en su caso también el que se conservara de años anteriores, se encomendaba a los aforadores, puesto que desempeñaban dos vecinos respetados.
Evidentemente el fin último de levantar estos registros era recaudatorio ya que desde finales del siglo XVI, a las alcabalas que gravaban los productos de primera necesidad desde la Edad Media, se suma el servicio de millones. Esta carga impositiva que se planteó en principio como algo extraordinario para hacer frente a las guerras de los Austrias, terminó por hacerse permanente. Este impuesto gravaba el vino, carne, aceite y vinagre y se repercutía en el comprador a través de la denominada sisa, ya que al tener el vendedor que pagar 1/8 del valor de venta lo que hacía era sustraer esa cantidad de lo que al final le servía al comprador.
Como se suele decir, echa la ley, echa la trampa; y eso podemos verlo en la querella que en 1610 mantienen Juan Gutiérrez y Pedro Marina. Este último se encontraba preso en la cárcel de la villa ya que el aforador Juan Gutiérrez le acusaba de no haber declarado una tinaja de la que estaba vendiendo vino. En su defensa Pedro Marina dice
“el vino que vendo lo tengo registrado como los demás vecinos de esta villa y no encubierto cosa alguna (…) ansi registrado comencé una tinaja y en ello no se ha cometido delito ni usurparle sisa ninguna, antes cuando se comenzó la tinaja llamé a los regidores para que viesen la dicha tinaja”
Por si esto fuera poco, nos ofrece otras razones de peso que sustentan su inocencia:
“porque soy hombre honrado, de buena vida, fama y costumbre y de mucha confianza”
A todo esto Juan Gutiérrez responde:
“la tasación la hizo Miguel de la Plaza porque como parte interesada no hizo tasación en su vino justamente”
De lo que se deduce que se llevaría algún porcentaje de la venta del vino de Pedro Marina según sostiene el aforador.
Debía ser habitual que cualquier vecino que tuviera vino pudiera venderlo sin otro tipo de condición que la de pagar la correspondiente sisa. Muestra de ello es que en 1780 se prohíbe a los vecinos vender vino durante las fiestas de forma que la ganancia le corresponda a la taberna:
“los días primeros de mayo de este año durante las fiestas que aquí se hacen al Santísimo Christo de los Ultrajes” porque esos días han de quedar privados los vecinos de vender su vino pormenor como lo hacen en el  año para que mejor lo venda la taberna”
La taberna era una de las denominadas oficinas municipales, ya que el concejo sacaba a subasta su concesión, beneficiándose de la renta aportada por el mejor postor. De estas posturas se conservan bastantes en las actas del concejo a partir del siglo XVII. Gracias al registro de estas pujas podemos conocer las condiciones poniendo como ejemplo ésta de 1695:
“porque pagara de sisas seiscientos y quinientos maravedíes de alcabalas con las castañas, vino y gallinas acostumbrado”
En cuanto a las medidas por las que se vendía el vino se nos habla por un lado de la “medida usada de nueve azumbres” que serían unos 18 litros y también de una libra, que aunque se utilizaba más para medir pesos también podía utilizarse para líquidos.
Por último, dejamos constancia de una peculiar transacción de vino que tuvo lugar en 1812. En un curioso expediente están recogidos todos los recibos firmados a Julián Sesmero, tabernero, por los distintos destacamentos militares, tanto franceses como guerrilleros, que durante los sucesos de la Guerra de la Independencia pasaron por nuestra localidad. En estos recibos se hace un exhaustivo recuento de todas las cantidades que el tabernero suministraba a las tropas de ambos bandos, aunque en el caso de los franceses el cobro debió ser algo más complicado según lo recogido en un vale.
“vale a Julián Sesmero tabernero obligado de esta villa cinco arrobas y seis cuartillos de vino que con presencia de testigos había entregado a la fuerza a los franceses que han estado en esta villa del parador del Molar”
Entre las tropas francesas beneficiarias del vino del tabernero se cita el cuerpo de húsares de Sepúlveda al mando de Juan de Abril y entre las que se alineaban en el bando de la guerrilla a las comandadas por “el Manco”, curioso personaje que recibió precisamente el apodo a consecuencia de una acción en El Casar. Formó parte de la partida de El Empecinado hasta que fue capturado por los franceses y cambió de bando pasando a comandar un destacamento de sus tropas.
                                                    Saturnino Abuín "El Manco". Fuente: Alcarria.com

Tal y como demuestran estos recibos, el vino era un producto de primera necesidad, imprescindible en cualquier situación y al parecer también en el equipaje de los soldados
“Vale a Julián Sesmero un cuartillo de vino para un soldado que pasa a Madrid”
Incluso en los precios para el herrero de 1658, una parte del pago se establece en vino:
“de echar un calzo poniendo el dueño la madera veinte reales y media arroba de vino”
Evidentemente esta situación que hemos presentado hasta aquí no se ha mantenido ni mucho menos hasta nuestros días lo que nos lleva a la última parte de esta entrada.

El abandono de las viñas

La disminución del plantío de viñas, hasta llegar a la situación actual, tuvo un factor determinante en la extensión de la filoxera que a partir de 1877 se extiende por toda España, procedente en gran parte de Francia pero al parecer también de algunas cepas importadas desde América. Esta plaga provocó que se arrancasen numerosas viñas, que probablemente en nuestro pueblo no se llegaron a reponer en la mayoría de los casos. A pesar de su mala calidad, las tierras que antes habían ocupado las cepas se dedicaron también al cultivo del cereal, mayoritario hoy en día en nuestra localidad.
En todo caso, no está de más conocer que hace no tanto tiempo nuestro pueblo se encontraba rodeado de viñas y muchos de sus vecinos vendimiaban y cuidaban las cepas como parte importante de su economía familiar.